Me sobra el corazón

 

Isamil9 &  mil9_colectivoLiterario

 

 

ISBN: 978-84-120167-3-4
 
Año: 2019

Fecha de publicación: 31 de octubre

Encuadernación Tapa dura

Contiene 2 CD’s

Género: Musical

Páginas: 64

Tamaño: 14 x 14 cm

 

18 €

 

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LA RECITADORA PROLETARIA

 

Me fascinan las mujeres de cuerpos frágiles que abrazan almas irreductibles. Ellas engañan como nadie a los diablos de las injusticias y los silencios.

Me fascina Isamil9, Isabel Revilla, Isa o cualquiera de sus caras limpias, pues pronto supe que era un cuerpo frágil que abrazaba una conciencia irreductible.

No sabía al mirarla, al escucharla, al leer los versos de sus lamentos, si era la voz joven de Isamil9 o la rota de cualquiera de esas otras leonesas de cuerpos tan frágiles como robustos, árboles que jamás doblan. Cuando miro a Isa me parece siempre descubrirla en amistosa conversación con Evangelina Guerra, su retrato en sepia de hace un siglo, la mujer que se alquilaba de porteadora por las peñas de Picos de Europa para arrancarle a las rocas pan y cebolla que llevarle a su hija. Aquella niña “de soltera” que Evangelina tuvo en esas condiciones difíciles para aquellos tiempos complicados y para aquel León sumiso “porque me daba la gana” pues no tenía ni quería dar explicaciones de nada suyo, íntimo, porque la libertad no se explica. Aquella mujer soltera y madre que también pasaba por huérfana pues su padre estaba escondido en la tenada.

Cuando lo contaba, “para que se sepa”, me parecía estar escuchando la carta de Miguel Hernández a Josefina Manresa que recita Isa en su disco, con párrafos en francés, como los que esbozaba Evangelina, que emigró a tierras que hablan en ese extraño idioma para que no le faltara pan y cebolla a su hija, la concebida porque le dio la gana, sola y libre.

Son los mismos cuerpos abrazando almas irreductibles.

Es Isa con sus versos y besos la hermana de Toña, esa madre de 10 hijos que casi unía lavar de noche los últimos trapos en el pilón con levantarse a ordeñar con las primeras luces, con un cuerpo tan frágil como irreductible. De esa raza me parece Isamil9, que une las últimas notas de un concierto en la noche con las primeras palabras de ánimo al amanecer a esa huérfana que acude a alguna cuneta esperando encontrar el ADN perdido, el de la dignidad.

De aquella lejana juventud universitaria y revuelta de los estertores de la dictadura  jamás se me borrará el recuerdo de alguien que tuve el privilegio de conocer como encargado de las actividades culturales de un Colegio Mayor. Hasta allí llegó, como por casualidad o más bien como regalo, Pío Muriedas, en realidad Pío Fernández, que era natural de Muriedas. Anciano, más de lo que decía al carnet de identidad, llamativas gafas amarillas, sombrero de hidalgo antiguo y orgulloso de su profesión: “Soy recitador de poesía de poetas dignos”.  Y te ofrecía sus servicios a cambio de una cena con los universitarios, “para robarles juventud”, y una cama para pasar otra noche más. Su amigo Antonio Buero Vallejo lo contaba mejor: “Por colegios, aldeas, plazas, cuadras y caminos, te has ido dejando la vida a jirones Pío. Y en ello sigues. Adelantas el chambergo, te caen unas monedas, echas un trago y te aprestas a la nueva jornada. Con las piernas ya cansadas, con el cabello gris, sin la mano en la tuya de tu inolvidable compañera”. De ella hablaba mucho, pues polvo ya era “mas polvo enamorado”. Y contaba más adelante su amigo Buero que Pío es el padre “de todos aquellos mozos y mozas que en pantalón vaquero procuran devolver la poesía al pueblo”. Y remata: “Los jirones de tus mallas de juglar no se pudren en las cunetas”.

Fue tu padre Isa. También para ti es innegociable que la dignidad no se pudra en las  cunetas.

Iba cada año a buscar a la estación a Pío el de Muriedas, en moto. Se subía en la vieja Vespa y mirando el cartel de la estación decía: “Oviedo, otra ciudad de la que sólo pude conocer la cárcel”, pues sus recitales comenzaban en un local clandestino y finalizaban en comisaría, porque hasta a los policías se empeñaba en hablarles de poesía.

Sólo tuvo una profesión, artista, y sobre todo recitador. Declamó versos en el Ateneo de Madrid cuando era director de la sección literaria Valle Inclán y trabó amistad, profunda, con Lorca, Cernuda, Altolaguirre, Neruda, Unamuno, trabajó en La Barraca… pero, sobre todo, admiraba, quería, amaba a Miguel Hernández.

Lo has heredado Isa, de tu padre Pío.

En sus recitales contaba anécdotas personales con todos aquellos escritores, pero cuando pronunciaba el nombre de Miguel Hernández sus gafas amarillas se encendían. Recordaba que lo conoció en la guerra, en Cabeza de Buey, y pronto aquel ingenioso poeta le bautizó como “el recitador proletario”. Y sintió que jamás debía serle infiel a su padrino.

Admiraba a Miguel Hernández porque demostró que también los pastores pueden ser poetas, que la dignidad no tiene patria, que los hombres pueden ser libres incluso en la cárcel. Como él.

La cárcel no siempre tiene rejas. Tiene silencios, que es peor pues no los puedes serrar con una lima, como a los barrotes. Y los silencios aún existen, no escuchando a Evangelina, no viendo a Toña, ignorando a Isa, olvidando a Pío.

Escucho el disco de Isa –Cada día nuevo es / más raíz, menos criatura / que escucha bajo sus pies / la voz de la sepultura– y veo a Pío con las mismas palabras y el sueño compartido, que Miguel viva, que la poesía hable, que las cunetas se pongan gafas amarillas para avisar de que allí habita el olvido con el sombrero puesto esperando a que alguien descerraje las cadenas de la indignidad de quienes no quieren saber que están profanando la vida de Pío, la música de Isa, los versos de Miguel, la necesidad de justicia para quien le han robado un cuerpo al que abrazar.

Mientras viva Miguel Hernández hay esperanza.

Mientras luchemos como Evangelina hay esperanza.

Mientras recite en Muriedas Pío hay esperanza.

Mientras salgan a la calle discos como ‘Me sobra el corazón’ hay esperanza.    

Me fascinan las mujeres de cuerpos frágiles que abrazan almas irreductibles.

 

Fulgencio Fernández

Foto Luis Soto

 

 

“Cantar y escribir son mis armas para luchar

por aquello que creo ha de lograrse, o bien

contra lo que, siento, habría de cambiar.

Es, desde el tuétano: sentir”.

 

Isamil9

 

Soy hija de octubre, como Miguel Hernández.

Nací al sur de la provincia de León. Tengo la suerte de tener dos pueblos: Matadeón de los Oteros y Matallana de Valmadrigal, (y tres o más, si tiro del hilo de la vida de mis abuelos, como Sta. Cristina de Valmadrigal. Hija de padres humildes: bordadora y albañil.

¿Soy cantautora y  poeta, como dicen las lenguas generosas? No sé, soy “juntaletras”. Escribo, canto, y escribo para cantar.

Orgullosa de ser miembro de la ARMH y parte de la Comisión de Cultura del C.O.P. El Candil (León).

Colaboradora de la Asociación Derecho a Morir Dignamente y todos aquellos colectivos y/o compañer@s que requieren mi presencia para apoyar y ayudar.

Como Isamil9 tal, asomé la nariz hace casi diez años al abrigo de mi querido Miguel Hernández y de otros compañeros y amigos de verso y alma, con los que sigo compartiendo amor, muerte y vida. Canciones propias, versiones, y canciones de palabras prestadas por otros poetas.

 

Algunos conciertos y colaboraciones:

Espacio Cultural (Ansoain) / Instituto Jovellanos (Gijón) / Museo de la radio (Ponferrada) / Otoño Sindical (Zamora)

Sociedad Bilbaína (Bilbao) / Centro Cultural Carlos Á. Novoa (Langreo) / 11 Filas, espacio cultural (Valladolid)

451, La Noche de los libros (Málaga) / Universidades: León y Ponferrada / Fundación Sierra Pambley (León)

Manifestaciones:

Vestas / Insdustrilización Provincia León / 25N contra la Violencia de Género

Colaboraciones:

Alfonso Salas, Javi Morán y Gabi Silva,  Salvador Amor (músicos), Guillermo Pellegrino (Escritor Uruguayo), Plataforma contra la Violencia de Género (León) / Homenaje a los represaliados (Cementerio de León), Pozo Grajero.

Feria del Libro: León, Valencia de Don Juan, …

ARMH: Día del desaparecido, Exhumación_Ceremonia entrega restos (Geras de Gordón)

 

 

mil9_colectivoLiterario

 

mil9 como colectivo es hijo del grupo literario del mismo nombre que el próximo 29 de diciembre cumplirá 10 años.

El grupo nació con la pretensión de acercar la poesía, la literatura a los pueblos, pues todos los que lo conformamos de pueblo somos, de pueblos del sur de la provincia.

De aquel grupo, más allá de quienes continuamos, permanecen los valores de solidaridad, del compartir, del querer y querer hacer camino con quienes nos prestan su tiempo y escucha.

Actualmente los componentes somos 8: Fernando M. Ballarín, José Á. Gª Álvarez, Marcelo Ó. B. Tettamanti, María Vázquez, Noemí Motañés, Rosa G. Quevedo, Teresa González y yo, (Isabel, Isamil9).

 

Veladas que hemos puesto en marcha desde nuestra remodelación tras una pausa precisa entre 2015 y el 2017:

Sexo_conVerso

Me llamo barro (Miguel Hernández)

Del micro al verso

 

 

 

Foto Luis Canal

 

 

 

Otros libros de la autora

 

 

Párvula nAnAs

 

Las horas vivas

Ángel García Alonso

 

 

Pequeño universo sonoro

Polaroids

 

 

Astorga Rock

Jesús Palmero (ed.), Ricardo García y Javier del Otero

 

 

Alboradas en los zurrones del pastor

Abel Aparicio

 

 

Tiemblos

Ángel García Alonso