Quien no haya visto el mar, que se levante
Juan Carlos Mestre

 

 


La vida es un viaje. Un viaje por dentro y por fuera. El viajero canta como cantan las aves cuando vuelan, y narra sus historias cuando reposa en el nido, consciente de que la migración continuará. Hay ciudades en el alma y emociones en cada avenida. Existen pueblos en la imaginación y seres imaginarios en las aldeas. Las regiones de nuestro ser tienen estaciones de las que parten trenes que nos conducen a los andenes de las grandes urbes y de las pequeñas poblaciones, y en nuestros corazones resuenan intermitentes y constantes los ecos de las huellas de los pasos de nuestras vidas. Están quienes se desplazan para viajar, quienes viajan a través de los libros y el arte o quienes viajan solo por dentro, como hace por venas y arterias la sangre que nos mantiene en pie. Pero todos viajamos. Vinimos viajando y nos iremos viajando. Y cantando. Como los ruiseñores y los jilgueros. Como los poetas, como los cantautores. El viento nos lleva y nos trae. Hay que seguir viajando y hay que seguir cantando.

Carlos Huerta Mínguez, El Solito Trovador