En los márgenes del tiempo

Colección Poéticas del desencuentro

978-84-948475-6-1

Encuadernación rústica

Formato: 20,5 x 13,5 cm.

Páginas: 94

 

 

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PAZ MARTÍNEZ

 

(María Paz Martínez Alonso) nació el 8 de agosto de 1976 en Andiñuela de Somoza, municipio de Santa Colomba de Somoza, pueblo de la comarca de la Maragatería donde ha vivido siempre.

 Colabora en diversos proyectos que tratan de dar a conocer el entorno rural a través de diferentes propuestas culturales como el que lleva funcionando desde 1994 bajo la firma de INSITU Santa Colomba que ofrece certámenes y pequeñas sesiones académicas de diversas índoles artísticas.

Co-fundadora junto a Oscar Valero del Certamen literario Sembrando Palabras que se lleva a cabo en Santa Colomba de Somoza desde 2016.

Participa con diversos poemas y micro relatos en certámenes del portal de Diversidad Literaria teniendo publicado algunos de ellos en diferentes antologías editadas por los mismos.

Publica su primer poemario, De Musgo y Piedra, en el año 2016 de la mano de esta misma editorial. 

 

 

 

 

 

 

PRÓLOGO de Moncho Otero

 

 

Y todo es vanidad, se suele decir de los poetas y de los creadores en general, como si cualquier profesión o actividad por poco creativa que sea no se ejerza desde el convencimiento de que uno es el mejor hacedor de la misma. Poesía para qué o desde qué, con qué motivo, para qué dejar descrita cualquier minucia personal, seguro que repetida por otros miles, millones de congéneres. Porqué relatar un drama, una alegría, una sensación.

Nunca supe amar.

Y por ello,

he sabido querer como nadie

a cuantos su amor, me dieron.

¿Es útil la literatura?, ¿quién lee estos libros?, ¿quién lee este libro?, ¿quién se cree la poeta para escribir y publicar un segundo libro?, ¿preguntas sin respuesta? No, yo ofrezco las mías al hilo del título de este nuevo poemario:

En los márgenes del tiempo, qué es la poesía sino glosas escritas en los márgenes de la vida, dejando constancia, documento, de una persona, en su tiempo, con su verdad relativa, en su contexto, entre su gente, su familia, sus amistades, sus amores, sus encontronazos y sus heraldos negros.

En este patrio frío maldije

mi ayer y mi destino

y sembrando mis semillas

yo vine haciendo mi camino

sobre los márgenes del tiempo.

Mensaje en una botella leído en alto antes de sellarlo y de lanzarlo hacia algún lugar incierto, mensaje que siempre llega no se sabe dónde y no se sabe cómo. Ahora mismo,  dentro de un año, casualmente, hojeando un libro, en la red social, en un recital, con niños en un colegio.

Ser libre,

reconocer mi voz en las palabras,

dar la razón al tiempo, reír con ganas,

rehacer el trecho, burlar el límite,

ser parte de todo sin ser vasalla de nada.

Todas las personas deberían contar su vida como se cuenta de verdad, a través de la poesía. La crónica o la novela son otra cosa. La vida de verdad se cuenta ajustando el lenguaje, aprovechando al máximo los matices que ofrece para expresar más allá de simples sentimientos. Pero la poeta no está sola, detrás está su país, la tierra donde nace y crece y su propia experiencia.

Pueblo mío, camino sola por tus días inciertos

sin el fragor que otras tardes vieron tus senderos;

más amo todo en ti, adoro incluso tus inviernos.

El poeta que se queda en casa no es poeta, me lo dijo Gloria Fuertes una vez y tiene razón. La persona que escribe lo hace para contar, porque tiene la necesidad de contar. Quiere mostrarse, ser mirada. Cuenta lo suyo y una vez contado ahí lo deja, alguien lo tomará y se lo apropiará, lo mostrará a otros, le abrirá los ojos, sentirá algo explicado, tal vez lo modificará, lo difundirá, lo plagiará, no sabemos.

¡Pero no te duermas!

Que tus zapatos has de trotarlos tú

y hay genuinos ideales en tus pasos

y auténticos milagros esperando.

Si alguien tiene la tentación de repetir una vez más que la poesía no es necesaria que se pregunte quien redactó las oraciones de los domingos en misa, quien escribió la letra del himno de su tierra o el discurso, las ideas de su líder favorito. Parece mentira pero, desde hace miles de años, siempre hubo poetas detrás, poniendo en el lenguaje el sentir de un momento y dando una forma a la realidad desde la literatura.

Habrán de nacer nuevos días,

borrando los grises que no merecemos.

Que la tempestad en los vientos sembrada

arranque las alas de los negros cuervos.

 

La poeta edita su segundo libro; es para tomarlo aquí y ahora por quien quiera sin obligaciones. Después, quedará como reflejo de un tiempo y de un lugar, la Maragatería, y al final será como un petroglifo a descifrar. Ese será el tiempo de la poesía, ahora sin más el de la vida.

¿Qué futuro no contemplas, melancólico y sombrío soplo del tiempo? 

 

 

 

 

 

 

 

 

EN LOS MÁRGENES DEL TIEMPO

 

 

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

pero mi verso brota de manantial sereno;

y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,

soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. 

Antonio Machado

 

En los márgenes del tiempo

viejas hogueras sacuden mis cimientos

y me pierdo con los versos de cualquiera

que me brinde tierra verde

y sombra en los senderos.

 

Con mis anhelos, mi prosa y mis edades,

mi ignorada leyenda, quiso

a trozos, ir desnudando mi pasado.

Resisten al olvido las huellas

con que vine haciendo mi camino,

ciertas páginas del recuerdo que tienen

demasiadas tardes de soledad y hastío

donde el tiempo pasa más despacio

y las cenizas del silencio

van llenando de garabatos mis cuadernos.

 

En todo cuanto la muerte no puede robarme,

los ayeres grises, la lluvia en los cristales,

las rimas y los cuentos;

quedan alojados mis secretos.

En este patrio frío maldije

mi ayer y mi destino

y sembrando mis semillas

yo vine haciendo mi camino

sobre los márgenes del tiempo.

Pero quisieron mis letras y mis ansias

descubrir en los surcos de mis huellas

la hermosura de los grillos que cantan a la luna.